¿Existe una fórmula exacta para superar los “15 minutos de fama” y mantenerse en la cima durante décadas? En un mundo acelerado, muy pocos logran brillar de manera constante. Sin embargo, no hace falta buscar demasiado para encontrar dos ejemplos indiscutibles: Lionel Messi y LeBron James.
A sus 39 y 41 años, respectivamente, estos atletas no solo siguen compitiendo al máximo nivel en el fútbol y el básquetbol, sino que continúan ganando títulos, rompiendo récords y dominando la atención de los medios internacionales.
Pero, ¿cómo se logra permanecer entre los mejores año tras año en disciplinas tan exigentes? ¿Es solo talento natural o hay algo más?
Analizando sus trayectorias profesionales, la respuesta no reside en un «don divino», sino en tres pilares fundamentales: trabajo duro, capacidad de adaptación y pasión genuina.
«Podés tener talento, pero el talento solo no llega a ningún lado».
Esta frase la pronunció el joven Gran Maestro de ajedrez Faustino Oro durante una entrevista con PerfilTV. Al ser consultado sobre el secreto de su éxito a los 12 años, reveló que entrena seis horas diarias.
Incluso para los elegidos, la disciplina es innegociable. Tener una habilidad nata es solo el punto de partida; el verdadero desafío es pulirla día a día mediante la práctica constante.
Es imposible imaginar a Messi jugando en la actualidad con el mismo despliegue físico de sus inicios. Lo que distingue a las leyendas es su habilidad para transformar su estilo de juego a medida que envejecen.
Lionel Messi: Pasó de ser un extremo explosivo y un imparable «falso 9» a convertirse en el mejor creador de juego (playmaker) del mundo, administrando sus recorridos y leyendo el partido desde el mediocampo.
LeBron James: Evolucionó de ser un alero basado en clavadas e hiperpotencia física a desarrollar un tiro exterior altamente eficiente y una inteligencia táctica privilegiada.
En lugar de añorar el pasado, ambos convirtieron el envejecimiento en una oportunidad para seguir rindiendo al máximo y seguir aportando un valor diferencial a sus equipos.
Cuando una persona logra trabajar de lo que ama, el esfuerzo se transforma en disfrute. Ese goce no solo hace sostenible la carrera en el tiempo, sino que eleva la calidad del resultado final. Escuchar esa vocación profesional es, muchas veces, el motor más potente para construir una trayectoria longeva y trascendente.
Estos tres pilares —disciplina, adaptación y pasión— no solo explican la vigencia de Messi y LeBron; también definen la historia de la «Revista 5A», que alcanza sus 15 años de edición continua.
Trabajo duro en equipo: Coordinar entre las carreras de Diseño Gráfico y Comunicación Social exige horas de debate, reuniones y ajustes de criterio para lograr una publicación de calidad.
Adaptación constante: A lo largo de década y media, la revista ha sabido transformar sus formatos y procesos frente a los cambios de época, manteniéndose firme incluso ante un contexto tan desafiante como lo fue la pandemia.
Pasión editorial: Mantener un proyecto universitario con esta trayectoria solo es posible cuando hay vocación y amor por el proyecto.
Que un deportista juegue por muchos años o una revista lleve tantos años publicándose, no es pura casualidad: se construye día a día.